Nosotros los hombres verdes… IncenDiarios
el 20 febrero, 2012 en Cultura, IncenDiarios, México, Mundo, Pensamiento, Sui Generis
MÉXICO D.F. 20 de febrero de 2012. Oswaldo Velázquez González - Mi oficio no tiene nombre. No puedo decir que soy “caricaturista” porque no sé hacer caricaturas propiamente dichas. No puedo decir que soy “cartonista” porque esa palabra-bastante fea-viene del inglés cartoon y- otra vez – no indica exactamente lo que hago.
Yo hago textos ilustrados. La gente les llama “cartones” pero para definir mi profesión a mí me gusta decir que soy dibujante. Dibujar para mí es un constante tic nervioso. Comencé a dibujar desde que era niño y lo he seguido haciendo durante todos los días-casi todas las horas- de mi vida. Para mi es fácil explicar algo si me auxilio con el dibujo….
Dibujar es un placer que pocos conocemos. Es un arma secreta que equivale a hablar otro idioma. Un idioma que sólo dominan unos cuantos privilegiados. De 5 mil millones de seres humanos que pueblan la tierra, los dibujantes no llegamos a cien mil. Los que nacimos con esa bendición no tenemos por qué preocuparnos en la vida. Nunca nos va a faltar nada. Somos como la mujer barbada o como el hombre verde. O sea, somos diferentes. Un hombre verde siempre podrá trabajar en los circos valido solamente de su color, sin necesidad de ser maromero, ni equilibrista, ni hombre bala. La gente lo verá siempre con curiosidad, con admiración. Y es que hombres verdes no hay muchos” Abel Quezada. Prólogo del libro: Nosotros los hombres Verdes.
MÉXICO – Según Abel Quezada, una referencia en mi vida (dato que tal vez usted lector y lectora digan ¿Y a mi que?) Los hombres verdes no necesitan de nada para ser quien son, solamente ser ellos mismos, el lo comenta en relación a su profesión, dibujante, pero la realidad es que aunque hombres verdes no hay muchos, también es cierto que no solo se refiere a los dibujantes, esto claro, según yo.
Si, es cierto, no hay muchos hombres verdes, pero tal vez sea debido a que no tenemos muy en claro que es un hombre verde, y así, esa persona que nos intriga su “nosequequequeseyo”y que no tiene nada que ver con aspectos físicos o de imagen sea un hombre verde.
Claro esta, no cualquiera lo es, ser un hombre vede conlleva su grado de responsabilidad, pero también de satisfacción, es ser observado siempre, en ocasiones con un grado de repulsión que a veces se ignora el porque, pero a veces también significa llamar la atención, mover el aire con el caminar, ser objeto de polémica, solo por el hecho de estar ahí.
El cineasta, el escritor, el artista, el pintor, todos ellos llevan en su ser este color, todos son hombres verdes, no siempre lo saben, incluso muchos tal vez mueren sin siquiera saber que existe este color…
Esa persona que no sabes que paso a tu lado en la calle que puede ser escritor y que lo que llamo tu atención no fue su aspecto peculiar o desaliñado, ese ser pequeño de lentes que es un cineasta consagrado, ese pintor que vivió atormentado o en el anonimato, para después ser una gloria, es un hombre verde.
Esa persona que, haga lo que haga, diga lo que diga, aun cuando no haga o diga nada, es polémico y controversial en su círculo, también lo es.
Al final, y según este prólogo de Quezada, no necesitaron hacer ninguna otra cosa más que simplemente ser ellos.
Ninguno de ellos posiblemente necesito de lujos, de un auto, de ser incluso guapos o bellas, simplemente eran ellos, excéntricos, neuróticos, atormentados, depresivos, críticos, incisivos, ácidos o transgresores, eso es el artista, eso es lo que son, no pretenden serlo, ya lo son, y seguirán siéndolo mientras sigan siendo ellos, porque al final, no podemos negar nuestra esencia,
Así que, me gustaría se tomaran un segundo y reflexionar sobre esos hombres verdes en nuestro espacio, yo aprovechare para preguntarme si conozco alguno, o no lo se, no lo creo, pero, tal vez, tenga uno mas cerca de lo que creo.
Ilustración: Lizet Guzmán Arias